Clausurado

Llevo días dentro de este tornado que arrasa sin piedad todo lo que hubo a nuestro paso. Un Pall Mall mentolado de ocho pesos fue el objeto del que me sujete para no salir volando. La cabeza me sigue dando vueltas, el cuerpo me tiembla, es ese mismo efecto que sientes al dar muchas vueltas y luego parar en seco, esa sensación de seguir flotando y no saber si tu cerebro vuela o solo es el eco de tu cuerpo. El mareo no fue más fuerte que mi paz.

No sé cuanto tiempo llevaba sin comprar un cigarrin. La última bocanada que solté fue contigo, si lo pienso bien, fue el inicio de un pacto de humo, el ritual del final. Debí saberlo. Esa noche, afuera de ese bar, tú con toda esa euforia, yo con toda esa confusión. Te bese después de compartir ese Marlboro Kretek Mint, que rico ese flavor lips que yo te enseñe, que triste ahora que lo pienso. Compartir ese maldito vicio que herede a la relación y del que me había alejado hacía muchos años atrás, fue el mismo que hoy me permitió sostenerme y no caer. Los terremotos de tu ausencia son demenciales Y. No sé como la libras, yo me estoy desmoronando. 

¿Puedes imaginarme fumar con gusto? Yo tampoco, seguro que no es con gusto, es solo para regular este maldito sistema nervioso que ya colapso. 

Aspirarte, retenerte, exhalarte. Hoy sentí que fumábamos juntos, yo aquí, tú allá. Con la lluvia en tu balcón y las gotas reventando en esta puerta. 

Las vecinas se asustaron cuando pedí ese cigarrillo, les explique que la ansiedad me había rebasado, seguro les vale madres, pero esta necesidad mía de no demostrar que en verdad estoy en el piso me hace inventarles que el estrés laboral me tiene así. Sentí su mirada confundida, seguro si les sorprende, pero nada que les evite seguir con sus vidas, al segundo siguiente de pagar y darme la vuelta.

Clausuraste mi lugar seguro. ¿por qué? ¿lo sabrás? aun no lo puedo creer. 

Segundo piso, recamará tres, cama individual hundida, yo a tu lado empujándote para lograr caber los dos en ese cachito solo un instante, ese momento en el que ambos hacíamos que todo parará, tu historia, la mía, desaparecíamos a las estirpes, acomodábamos nuestro hogar, se acababa la incertidumbre, la certeza. Ahí, en ese espacio, los dos flotando en nosotros mismos y en el otro, pegados muy pegados antes de dejarnos caer, ese soplo duraba lo suficiente antes de que te desesperaras o yo me rindiera y entonces alguno de los dos se bajará de la cama para expandirse en la silla con rueditas y el respaldo cómodo. Luego unx de lxs dos terminaría acariciando las piernas o los piecitos del otrx. ¿sabrás que clausuraste nuestro lugar seguro? ¿por qué? ¿será muy caro construir uno nuevo? ¿por qué? 

Quiero parar de caer... haz que esto pare Y. 

It's a dark an shiny place



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