Insert Coin
Hace un tiempo, mucho tiempo, como cuando yo tenía veintialgo, mucho antes de los 40 que tengo ahora, mi sueño era ser disciplinada. Veía a la gente tan ubicada, tan lucida, tan obsesiva con su día a día, y a mí me faltaba todo eso. Yo era un remolino con cien ideas; era dispersa, me aburría rápido, las cosas las sentía chicas, los trabajos me parecían mediocres o como que no sabían aprovechar mi cabecita. Sentía que no tenía estructura y todo me costaba el doble, o al menos así lo percibía cuando me comparaba con las otras personas. Mis role models imposibles eran personas que podían levantarse siempre a una hora, hacer ejercicio a otra, no faltar a las cosas. Yo añoraba la monotonía disfrazada de éxito capitalista. Producir, producir, producir. Entonces comencé a saturarme de trabajo mientras usaba mis superpoderes, que ahora sé que se llaman hiperfoco, y yo podía hacer lo que hacían tres personas al mismo tiempo. Me mamaba autoexplotarme y eso me daba mucho orgullo. ¿Qué miedo, no?...

%2015.32.14.png)