Derrumbe día 2
Antagonizarte me parece lo menos yo que podría hacer, pero mi corazón quiere despedazarte. Trae una metralleta cargada y me ha dado la instrucción de lanzarte cienmil granadas, que quiere que te exploten sin piedad.
El amor convulsiona, mi pulmones colapsan, no puedo respirar. Mi cuerpo literalmente sigue en shock.
He hablado con ella desde aquel día. No se porque, la verdad. Para sostenerme de la única forma que me ha enseñado el feminismo, supongo. Mi modo supervivencia construyó velozmente un espacio donde el dolor compartido parece apagarse, donde se vuelve más fácil transitarlo, dónde me siento menos sola. Ya no se ni lo que hago.
Necesito asegurarme de que no seas feliz, ¿ves? esa no soy yo, pero si lo soy también. La obscuridad, mi obscuridad, te quiere besar, para sacarte el alma y hacerla cachitos.
Te he posteado 10 canciones en mi Instagram, que se que no podrás ver, para que un día, lejano o no tanto, pueda recordar que estos días fueron obscuros pero no imposibles de cruzar.
Mi Spotify sabe que ando tristita y me arroja las canciones precisas para llorar si quiero, o para seguir despreciándote.
Quiero preguntar “por qué” mil veces, pero la verdad no quiero respuestas, solo quiero reclamar, llorar, golpear tu pecho y cansarme de tanto estallar mis manos en ti, hasta quedarme dormida de tanto llanto, de tanta furia, de tanto dolor, quedarme ponchada en tu pecho y que veles mi sueño, y que lamas mis heridas, para luego despertar y darme cuenta que todo fue un mal sueño y que ya no estás cerca y que no me lastimarás nunca más.
¿por qué me dejaste entregarte el cinturón blanco? ¿por qué lo aceptaste?


%2016.49.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario