Ouija
F U E R E A L una a una y en ese orden las letras formaron dos palabras.
La gente hace muchas cosas para buscar su paz, yo me compré una ouija para contactarte. En ese punto de mi vida estaba dispuesta a lo que fuera con tal de recuperar ese espacio-tiempo que me permitía ver, habitar, sentir y gozar la vida como tú y yo la habíamos construido. ¿sería posible? no lo sabía, pero yo lo iba a intentar.
Me sumergí ese sábado en el tianguis de los chiavos bandaaaaaa, bueno, no se llama así, me refiero al Chopo, ja. Supuse que ahí podría encontrar la dichosa tablita impresa, original y a un precio accesible. Me daba mucho miedo ir al mercado de Sonora y que me bajaran toda mi lana con la promesa de llevarme en la barca de Caronte a encontrarte, estaba segura de que si alguien me sacaba la verdad, se lo contaría todo y al chile me dio miedo. Entonces me quede con mi idea mas punk de resolverlo yo misma en un tianguis alternativo, y con la ayuda de Chat GPT armar mi sesión antes de que se cumpliera un mes de tu ausencia, un mes sin mi casa, y un mes de mí, toda varada por tus mamadas.
Pregunté en los puestos darks, pregunté con las morras que se ven bien brujas, pregunté con las feministas que se nombran wiccas y nada; hasta que por fin llegue a un puesto con una morra trans hermosamente tatuada. Me enamore de ella, pero pues yo iba por una tabla que me ayudaría a sacarte la sopa, así que me dio vergüenza regalarle mis ojos, sabiendo que mi corazón seguía acá, todo lleno de ti, y también pensé que seguro se daría cuenta y seguro me vería con cringe. - ash, que pinche molestia seguir enculada, me dije. -
El viento que se cuela por las ventanas me recibió, aún entraba suficiente luz y decidí acomodar todo aunque no tuviera certeza si lo haría o no. Tenía culo, no creas, tenía enojo. Asumir o imaginar que existas en un plano donde quizá te pueda contactar y donde tal vez me vayas a contestar, me encabrona tanto, me ilusiona tanto, ambas sensaciones todas revueltas y vomitadas. Me da miedo entrar en un bucle adictivo de invocarte para poder vivir, para pedir respuestas, me da miedo verme ahí noche tras noche acostada entre velas esperando que vuelvas y veles mi sueño. Y qué tal que me incendio, y que tal que la vida se me va contigo a ese otro lado donde los no vivos si viven. Abrir esta puerta es lo más suicida que he decidido hacer, pero es necesario, me digo. Mi corazón palpitaba fuerte, fuerte; sé que aquí o en el otro lado donde estás, lo escuchaste.
Encontrarte, encontrar el lugar, encontrarnos.
Quite la alfombra que fueron a lavar hace unos días y huele tan bien. Acomodé las velas, prendí el incienso (como amo el incienso). Limpie mis cuarzos, puse música, puse tú música, te puse un vaso de agua, me puse un vaso con agua, puse un cigarro (te puse un cigarro). La noche nos alcanzó, prendí las velas y deje todo ahí, me levanté y me quede viendo todo, como me he quedado viendo todo desde hace semanas, la diferencia es que esta vez tenia esperanza, algo ahí me exprimió las entrañas y la ansiedad se me trepo, como se trepan los muertos en las camas y te inmovilizan. Lo odie, te odie, y mientras mi cuerpo regresaba a tener movilidad me pregunte si en verdad acabábamos de gastar casi $1,500 pesos en pura mamada para contactarte, para exigir respuestas, para decirte como la tristeza me esta matando, para pedirte que la compartamos porque siento que yo la traigo toda y que tu no te llevaste nada.
Te quite los conjuros que te puse el día que me fui, no todos, solo los que me permitirían hablar contigo. Me cambie los chones de luchador para hacerte un tecito de calzón. ¿Aún había alguna parte de mi que desearas? ¿se había acabado el deseo o aún quedaba poquito? Yo quiero decir que sí quedaba, siempre a toda botella le quedan gotitas de la felicidad y soporta. Pinté mis labios. Me puse perfume, esparcí un poco de perfume. Puse el cojín que nos regalo Caro, ese caritsimo de paris que venía de la India y que es tan cómodo para meditar que cualquiera se hace yogui. Recargue mi culo en él.
Si lo iba a hacer, lo iba a hacer bien.
Las lagrimas comenzaron a brotar, te comencé a pensar distinto, las conversaciones que tengo contigo en mi cabeza comenzaron a llegar, mi dialogo interno se encendió, también se incendió. Te invoque, necesitaba que me escucharas, que me respondieras o tal vez no. Deje que las lagrimas salieran, había olvidado poner sal, mis gotas llenas de salinidad nos protegerán, me dije.
Abrí la mac y le pregunté a Chat GPT ¿cómo usar una ouija?. La luz blanca me permitió dejar de llorar, enfoque mis ojitos en la lista de indicaciones que la inteligencia artificial arrojo de manera muy precisa. Descubrí que el triángulo agujerado realmente era una lagrima que se llama Planchette, me sugirió hacer una oración antes de empezar o pedir protección espiritual. ¿cuántas plegarias son suficientes para que deje de doler?, pensé, ¿cuántas para enganchar mi alma a un lugar seguro o para encontrar tu alma y sentarla frente a mi de una buena vez? Le hable a Rayito de Sol y le dije que si me hacía paro. Me levanté y a él (mi protector) también le puse un vaso lleno de agua, me volví a sentar.
Pensé en una oración que me trajera paz. La dije.
Precauciones
- Nunca juegues solo: Se recomienda usar la Ouija en grupo.
- No hagas preguntas peligrosas: Evita preguntar sobre muerte, enfermedades o eventos futuros.
- Sé respetuoso: Tratar el proceso con respeto es importante.
- Cerrar siempre la sesión: Asegúrate de mover la planchette a "Adiós" para cerrar la comunicación.
Para este momento yo ya había infringido dos de las cuatro reglas precautorias que Chat GPT me pedía no hacer. La verdad es que no me iba a echar para atrás, igual sabía que ya me estaba llevando la chingada y que comencé a jugarle al vergas desde el momento que terminé mi lista de preguntas y reclamaciones esa mañana, desde el momento en qué pague en efectivo esa ouija y desde que mi sala ya se había convertido en un lugar de ritos satánicos.
Sábado 06 de julio, 1:01 AM. Te grité con todas mis fuerzas esa madrugada, mi corazón no lo soportó mas, quería que aparecieras o una parte de ti, la que siempre me cuidó, la que siempre me amo.
La rabia volvió a ser tristeza, la tristeza volvió a ser confusión, el shock se acomodó de nuevo en todas nosotras. Seguí llorando, lloré mucho, te comencé a contar todo, mis palabras se entrecortaron en el llanto que no deja que la respiración suceda. Te conté del blog que ahora uso como diario para hablarte y también para aventarte mierda. Te leí el ultimo texto, te lo leí con la esperanza de que me dijeras que tu también donde sea que estés, te haz quedado sin hogar, que tu también te estás muriendo, al chile no se como alguien muerto se pueda volver a morir, pero yo no quería que te murieras, yo quería que me respondieras que me entendías, que el dolor si era de ambos, que la vida si se nos estaba yendo a ambos. ¿También te quedaste sin hogar o yo soy la única?. Me di cuenta que había soltado una pregunta, me dio miedo, aleje mis manos del planchette, no quería aún conectarme, pero algo pasó, yo ya no estaba sola en esa habitación, el aire comenzó a entrar más fuerte por las ventanas, responsabilicé a Beryl, todo es culpa de ese pinche huracán pensé, pero las velas no se apagaban, más bien alzaron su llama, no estaba sola, pude sentir, ¿eras tu? solo pregunté en mi cabeza.
El miedo le arrebato el protagonismo al llanto, ¿era miedo lo que yo sentía o emoción? ¿qué esperaba realmente que pasará?
La llamada más cara de tu vida Isa, ni en el extranjero nos cobraron tanto, ¿en serio la vas a desaprovechar?, me dije.
Una canción de Nick Drake apareció en tu playlist, yo no había puesto esa canción ahí. Un día me hablaste de él y de que nunca conoció el éxito en vida pero que ahora era considerado un genio. Pink Moon decía el Spotify. Me metí a su perfil y era la canción mas escuchada, la google, la letra era muy simple, de esas letras que se abre a muchas interpretaciones. Casi toda la gente coincidía en que la luna rosa representa un cambio significativo. ¿Eras tú? ¿me regalabas un mensaje? ¿estaba lista para el cambio? ¿estábamos listos para continuar?.
Me hubiera gustado conformarme con ese guiño, pero yo necesitaba respuestas, más respuestas que las pocas o muchas conjeturas que me permitía la razón. Me había prometido no pensar por ti, no asumir por ti, no inventar ni una sola justificación de tus actos. Esos eran tuyos y yo no iba a cargar con ellos.
Perdí mi mundo, Isabel. Esa frase apareció en mi cabeza. De nuevo no supe si ese pensamiento era mío o un susurro nuevo. Yo no quería que perdieras tu mundo, solo que me dijeras que te habías quedado sin hogar, un par de homeless con el corazón roto. Me seguí sintiendo acompañada, ¿eras tu?. Mi cabeza no dejaba de pensar qué pregunta sería la indicada. Prendí un segundo incienso.
El miedo no fue la emoción predominante, había otra cosa rondando y lista para hacerse presente en el momento del contacto. ¿quién eres? le preguntaba a mi cuerpo, ¿eres mía?
Me dijo mi tía que estábamos en transito de Neptuno, que las cosas se veían borrosas como cuando estás bajo el agua. Me acordé de eso, pero tu voz, esa que siempre me invocó como Isita la pude volver a escuchar, llevaba casi un mes encabronada, no podía recordar ninguna de las formas amorosas en las que tu me nombrabas.
Comenzó un repentino tren de pensamiento. Me pediste muchas disculpas, no las pude guardar, no estoy lista para contestar a esos enunciados, no repararán nada, lo sabes, lo sé. Comencé a decirte que la ouija no se puede usar a la ligera, ya lo sé, volviste a responder en mi cabeza. Esto es un paliativo para los días tristes, te volví a escuchar en mi cabeza. Estarás bien, estarás bien, estarás bien, una y otra vez escuchaba eso en mi cabeza. Lo se Y. lo sé.
Fui tu cáncer, soy tu cáncer, sí, soy el parasito que le contaste a la terapeuta, no te haré falta. Tu voz se escucho muy fuerte, ya no era un susurro. Uff ese pensamiento rebaso todos los que venían. Yo y ese tren estábamos a punto de descarrilarnos. Respiré, te contesté, - ya lo se Y., pero el cuidarte me daba algo, el saberte a salvo me daba algo, no todo era inconsciencia, comencemos a repartir cargas.- La tristeza se aligeró.
¿Fue falso?
La primera pregunta retumbo en mi garganta, en la habitación, en mi corazón, en este plano, en el tuyo. Puse mis manos en esa lagrima de cuarzo lila pulida con nombre raro, cerré mis ojos. La indicación era maniobrarla con manos suaves. No sentía ningún movimiento. El aire dejo dejo de fluir, la llama ya no se movía, la música bajita continuaba, la conexión solo tenía sentido en mi cabeza, supuse que todas las palabras y las respuestas me las había inventado yo. Apoye un poco más mis dedos en esa gema horadada por alguien, le rogué, le suplique que me dijera solo un si o un no. Mi respiración se detuvo, quise jalar aire, no pude. ahora sí que me vino el susto, abrí mi boca, jale aire, entro muy poco. Se me volvió a trepar el muerto, pensé, volví a jalar aire. Pinche Y. pensé, pues si nomas quería saber si sí o si no. No quería que me mataras, no seas cabrón. Mis deditos, ahí todos pálidos con las uñas mal pintadas se movieron.
No mames, no mames, no mames, no era yo, yo estaba inmóvil, no era yo. No mames, no mames, no mames. Mi cara seguía ahí toda dura, no mames Y., ¿me vas a dejar dura?, ¿o era mi cuerpo somatizando todas las mamadas?. No mames era el muerto, bien me dijo el pinche Chat GPT que no lo hiciera sola. No mames, no mames, no mames. Mis manitas se movían.
No cambiará nada, te grité. No quiero que vuelvas, no te quiero en mi vida, solo quiero las respuestas que me quedaste a deber.
F U E R E A L
una a una y en ese orden las letras formaron las dos palabras.
Me despegue del planchette como cuando te arrancas los receptores negros que tienen las cajas de toques en las cantinas. Pude sentir el hormigueo en mi cuerpo.
Verga manita ahora sí ya se nos metió algo, me dije. "Fue real" eso fue lo que te respondió pendeja, ¿qué? te puso "fue real".
Mi cuerpo se derrumbo en los pétalos que había puesto en mi disque circulo, en mi ofrenda satánica. ¿Fue real? Si güey eso marcó la ouija, ¿fue real?. Comencé a llorar con la cara en el suelo, el frio comenzó a congelar mi cachete izquierdo. El rio de lagrimas que comencé a crear liberaron endorfinas, la felicidad tuvo un destello, las velas seguían encendidas, el incienso seguía humeando olores. Mi pregunta de que si lo que vivimos tu y yo, había sido falso, no solo no fue contestado por un monosílabo, sino que te diste a la tarea de dejarme claro que lo nuestro siempre había sido real. Pinche Y. y yo que creía que tú cadáver me había mainsplaneado por un año.
¿Te acuerdas del sentimiento que te dije que no sabía que era? Era el pinche amor, me entró por todos los poros ¿sabes cómo se siente cuando el amor te posee? El pecho se te hincha, todas las partes de tu cuerpo respiran, por fin tus pulmones logran meter y sacar el aire sin que la tristeza los aprisione, la tristeza no se va, solo es abrazada por el amor. El cuerpo no se desploma, el cuerpo se curva como si el amor entrará a sostenerlo, respiras y respiras hondo y respiras suave y respiras profundo. El amor te vuelve a alcanzar para ti y para repartir. El amor deja que te recargues en el, el amor te blinda, el amor también te ciega, pero no te lastima, hay que tener cuidado, te dice.
Pensé en mi abuela y en sus respuestas todas cursis y pendejas, yo no quería parecerme a ella, yo quería contar historias bien darks, pero no pude, yo en serio sentí todo eso. El aire en serio regreso.
Te harás cargo de ti, me haré cargo de mi. Me hice cargo de ti, llevo un mes sin hacerme cargo de nada. Me pregunté varias veces frente a tantas velas y cuarzos, por qué me hice cargo de ti, tanto tiempo. Sé que sabes que hacerme cargo de ti no fue justo, nunca lo fue. Muchas veces lo quise hacer. Te conté de mi furia que ahora es tristeza, te volví a contar que te escribo casi diario y de que las semanas pasadas te había soñado mucho. Me dijiste que tú también me habías soñado, sentí bonito porque tú no sueñas y eso me dio no sé.. bonito. Te dije que esperaba que ambos estuviéramos mejor, que sabía que lo lograríamos, que no teníamos más que cruzar nuestro proceso individual pero lejos, esta vez lejos. Seguí contándote de mis días felices, te conté de los tristes, de los mierda, parecía que tú solo tenías mierda pero de nuevo callaste y me dijiste que eso era algo de lo que tú te tenías que hacer cargo.
Te dije que el amor no debería dar vergüenza. Amarte últimamente me daba vergüenza. Los seres humanos hacen daño, no siempre somos consciente del daño. ¿cuántas veces me hiciste daño? ¿cuántas veces te hice daño?

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